Gimena: Lali guapa, ¿pero desde cuándo no te veo? Desde la boda de tu padre ¿no?
Lali: Sí, sí.
Gimena: ¿Y qué ha ocurrido para que vinieses en mi busca?
Lali: Mi padre murió.
Gimena: Sí, hija ya lo sé, menuda pena.
Lali: Sin él las cosas se pusieron difíciles en casa y con mi madrastra y sus hijos pues no hacíamos buenas migas y yo ya no soy una niña así es que decidí irme a la aventura a buscar trabajo. Y me acordé de ti, mi padre siempre hablaba bien de su prima Gimena y aquí me tienes. Pero la suerte ha querido antes que me tope con Doña Julia.
Gimena: Sí, la suerte... -Dice entre dientes-
Lali: Sí tía es muy amable conmigo y gracias a ella tengo trabajo en su casa, una habitación y buenas horas de trabajo.
Gimena: Lali, cariño, ven. -Dice sentándola en una silla y sentándose ella a su lado- Hay ciertas cosas que debes saber antes de que regrese Doña Julia. No hace falta que estés trabajando para ella, en el campo hay sitio de sobra para ti, serás muy bien recibida y no te faltará de nada.
Lali: Te lo agradezco, pero no quiero ser una mantenida.
Gimena: Bien, me parece bien. Podrás ayudarme aquí si es tu deseo. Trabajo hay muchísimo y ganarás bien. Lali -Dice acariciándole el brazo- no debes seguir bajo las órdenes de esa mujer.
Lali: No entiendo por qué hablas así de ella tía. Doña Julia se ha portado muy bien conmigo y me presta mucha atención. Esta ropa que llevo sin ir más lejos me la ha dado ella sin yo pedírselo.
Gimena: Porque espera algo de ti.
Lali: Que trabaje como corresponde a una sirviente me ha pedido y el sueldo que me da a cambio es muy generoso.
Gimena: Lali -Suspira- Tú no la conoces. Hasta ahora sólo la has visto con su piel de cordero, engatusándote, pero Julia es la peor persona que puedas echarte a la cara. Te lo digo yo que ha sufrido lo indecible desde que pisé este pueblo.
Julia: -Dice entrando y provocando el silencio entre ellas- Ya estoy aquí. -Sonríe-

seguiiii plis, hay no lo puedo creer, asi que esa mujer que parecia buena resulto ser la maldad disfrazada.
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